Ya que siempre estoy hablando del "príncipe de mis sueños, del hombre ideal y al mismo tiempo, estoy conciente de que no existe, he decidido escribirle una pequeña carta, solo por aquello de probar que ¡NO EXISTE!
Querido "Príncipe":
Aún no sé ni porqué te llamo "príncipe" si los príncipes solo existen en los cuentos de hadas, y yo, desearía que fueras parte de mi realidad. Quizás te llamo "príncipe" porque eres lo más que se parece a lo que soñé, pero aún no logro sacarte de tu castillo, ese que tampoco sé si estará en alguna parte del mundo. Nunca te he imaginado como el más apuesto galán, pero sí como el más astuto, ese capaz de ganarse mi corazón. Imagino que te encanta conversar, y que tienes la capacidad para escucharme y disfrutar a mi lado.
No te imagino como nada de lo que ha pasado. Te imagino sensible y con deseos de disfrutar nuestras diferencias, no de aborrecerlas. Me gustaría no tener que fingir frente a tí, ser yo sin ningún reparo. Me encantaría que respetaras mis metas y aspiraciones, no que te burles de ellas. No sabes cuanto desearía que esta carta no te la tomes como un chiste, sino como un autentico llamado que te hago a mi vida.
Si, ya lo sé, no hay manera de que éste deje de ser el mejor de los chistes. Aprendí que no hay forma de que exista algo a lo que le pudiera llamar príncipe. Aunque existieras y fueras como deseo, estoy segura que yo te aburriría. Para tí, sería fantástico un cuerpo con curvas y un cerebro hueco que no fuera capaz de escribir ésto y poner en evidencia que realmente, de príncipe no tienes ni el nombre.
Claro, lo último que se pierde es la esperanza. Príncipe, si me lees, ésta no es más que la cordial invitación a mi castillo.
Atentamente,
La heredera de Juana la Loca...
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